Una promesa no es solo una palabra; va acompañada de una ilusión y una certeza. ¡No es una obligación, es una decisión! Si tú prometes, tú cumples.
No debe haber reproches ni halagos, y menos aún esperar algo a cambio. ¡Es tan importante saber regalar, prometer y cumplir, como agradecer y ser agradecido!
Nadie obliga a nadie a darte nada; solo que, a veces, la debilidad te hace creer en esa promesa: «Te cuidaré, jamás te faltará nada, te haré reír, te seré leal, te aportaré felicidad y protección».
¿Por qué cuesta tanto? La gente común culpa al tiempo, al cansancio, a la rutina o a una respuesta negativa. Si eso es cierto, ¿dónde se esconden el amor, el deseo, la verdad, la paciencia y la seguridad?
Solo el que ama podrá contestar; ese que es tu héroe, que te provee paz y cuidados, el que no sigue a esos lobos con piel de cordero, ni sigue a una manada llena de injusticias.
¡El que no tiene madurez ni honor jamás cumplirá una promesa, ni una lealtad! ¿Por qué? ¿Por qué cuesta tanto amar y ser amado hoy en día?
Jamás priorices a nadie por encima de tu pareja. El que tenga una relación sana, que aprenda a cuidarla.
Aunque no estés de acuerdo y no opines igual, recuerda que sin respeto y sin admiración, el amor muere.
¿Por qué cuesta tanto? ¡Si tú sabes AMAR, ¡no cuesta nada!
Por S. R. Consejera familiar y sentimental






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