Cuando alguien te engaña, te ensucia con mentiras, luego te viste de culpas y excusas.
Ese alguien finge pedirte perdón o actúa como si le importaras mientras te pisa y te ignora, le sale decir entre palabras vacías: ¡Te Amo!
Los oídos ya están sordos de tanta palabra vacía, de apariencias ególatras o promesas insípidas.
Es verdad, quieres creer en ello, pero sabes que una mentira es mucho más veloz que un acto de justicia.
¿Cómo pueden bocas sin aire alentar tu bondad?
Volver a creer en la piedad de esos que has sentado en tu mesa y que les has permitido estar presentes en tu vida, sacrificando tu tiempo en un vacío constante.
¿Para qué?
Perdonar a quien no valora un arrepentimiento y se cree con el derecho de exigir ese perdón, olvidando que esa solo es tu decisión.
¡Ohhh sí, todos fallan… Mentira, ya que no todos tenemos la capacidad de vivir en la iniquidad!
Recuerda que la felicidad y tu bienestar ¡solo dependen de la puerta que cierras al entrar!

Por S. R. Consejera familiar y sentimental
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