Es de mi gran curiosidad poder entender algunas formas de pensar o de actuar de algunas de las personas a las que llamamos seres humanos. Vivimos en un núcleo de maldad, egoísmo y competencia, donde los más normales en sentimientos son los brujos y los déspotas los santos.
Cada día se hace más difícil entender tanta apariencia en una triste realidad. ¿Acaso aquel que se siente tan feliz, amado y realizado como ser humano necesita alegrarse o alimentarse del mal ajeno? ¿O es más respetuoso aquel que no mide medios ni daños para llegar a su fin?
Hoy por ayer me cambio, la verdad se vuelve mentira, la rabia una forma de vida, la venganza un menú del día, la locura una vivencia y las apariencias una disputa. ¿Y la realidad? Un sueño hoy por hoy difícil de encontrar…
Al final, tengo la sensación de que nadie se llega a conocer con este ritmo de tanta ira, donde los tacones sirven más para pisar que para lucir.
Por S.R. 



