Otro pequeño relato de sus historias…

A tí mujer, líbrate del autosabotaje estructura tu mejor versión, entierra la peor, acéptate sin miedo, no te crees una guerra inapropiada, mantente positiva sin que te invada el terror paranoico. Plasma la teoría en tu memoria, busca las raíces de los miles de problemas por los que atraviesas, huye de falsas promesas de trabajo y no te infestes con una relación pedante y tóxica.

Repítete hasta que se te nuble la razón que tú puedes, mantén el mando de tu vida, de tu futuro. Jamás dejes que boicoteen tu opinión, ingenio, tenacidad ni capacidad. Que nunca te cierren la boca, que nunca una reacción dañe la imagen de tu fiel servidora ¡tú misma! No te maltrates y no inicies las relaciones autolimitadas, no dejes que te denigren, ni lo hagas.

Elimina toda aquella idea que te ronde, no busques solución fuera de ti. No te califiques con adjetivos nulos, arma las barreras pero ciertas, no tengas el lastre de apechugar con culpas de los demás. A tí mujer, hazme un favor cree en tí y posiciónate, aún tienes tiempo.

Por Mercedes Rodríguez

Aviva y enciende la llama del deseo…

Vamos a avivar y a encender la llama del deseo con nuestro raciocinio correspondiente donde tú, yo o los dos nos quememos y perdamos el control. Te acercaste a mi y me quitaste las gafas graduadas, ahora veías con claridad la reacción de mis ojos. No fué una sorpresa cuando percibí tu mano acercarse a mi cadera, recorriste mis nalgas hasta llegar a la cremallera de mi ceñido pantalón e hiciste lo propio a la inversa, subiste a mis pechos aún sensibles a los mordiscos. Tu dentadura había hecho su cometido, sensibilidad que aumentaba cuando notaba como tu miembro se endurecía.

Nos deshicimos de nuestras ropas con prisa, teníamos preparadas unas copas de vino con uno de los mejores postres, pero el momento era ta candente que aquello parecía no estar servido. No estábamos por la labor de que ese instante se evaporase, seguíamos en la dulce entrega de piel con piel. Tu miembro estaba dispuesto para mi y yo estaba dispuesta para ti, tras saborear nuestros cuerpos de manera salvaje, sorbiendo cada caricia, cada lametón, cada beso.

La unanimidad en la que entrases en mi inundaba el infierno, no podíamos descontrolar esas ganas de unir nuestros órganos sexuales en un hacerlo de miles de posturas académicas hasta llegar al éxtasis controlado de la tan adorada eyaculación. Nos impregnamos de sudor bañados como gorrinos hasta calmar ese apetito que nos voceaba, caimos de bruces al suelo, nos fumamos un cigarrillo para aflojar la intensidad de nuestra respiración. Paso seguido nos quedaba el After Care quizá lo más delicioso. Otro pequeño relato de otra pequeña de sus historias.

Por Mercedes Rodríguez

La Muerte…

Un viaje seguro, sin pasaporte ni visado. Una fecha sin edad, ni vuelta. Un vuelo entre nubes, sin saber si detrás de ese blanco gris está un cielo… Un placer corrupto pagado con penas, llantos y arrepentimientos, una sengre de euros sin paga fija.

Un dolor sin amnesia. Hipócritas sin verdades ni remiendos. Cínicos de ley perversa con argumentos usados por pieles muertas. Falsos, amigos de sombras sucias y manchas en sábanas de otras. Familias regadas en grandeza de interés general.

Muerte… miedo. Miedo en vida, vida en engaño. Engaño es realidad y tu y yo MUERTOS en locura. ¿Engaños de vanidad expuestos como maniquíes sin escaparates valiosos?.. Un robo a tu mentira y un saludo a mi verdad. Muerte… sin plegarias, sangre de honor ya que tu solo has sido un puto error regado de grandeza de pobre, chuuuu…

No llores, no sufras, no te arrepientas de ser quien eres, tu voz está sorda por que tu cariño ya está muerto, esa bala tenía doble cara. Descansa tu excitación, tranquiliza tu inquietud, recuerda ya tienes tu salida, fué tu fe… ¡calla!

Que Dios te prepare tu cama de clavos… Muere tu conmigo mi vida que solo así me darás paz, un virus se olvida, un vicio no tiene cura ¡solo eras un caos! Recuerda tu amor eterno.

Por S.R.

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