¡Cual será la verdad de la palabra amistad! Un amigo, una amiga son más que un hermano ya que los eliges tú. Les confías tus secretos, compartes algunas vivencias, los alimentas con tu tiempo, los vistes de alagos, los revistes de ánimo y estás siempre participando en quitarles una pena, tras otra.

Cuando un amigo cae o está deprimido, cuando le asaltan los miedos diurnos/nocturnos o les visitan esos fantasmas del pasado ¡tú estás!, eso es ¡ser un buen amigo! Cuando ríes y compartes también esas alegrias de su vida y te alegras en su abundancia, en su amor, en su plenitud de felicidad… también es ¡ser un buen amigo!

Vaya receta más sana y satisfactoria cuando tienes ¡ese gran amigo! ¿Quién lo tiene?, ¿dónde está? Hay amigos que solo piensan en ellos mismos, solo están cuando te necesitan, cuando pueden comer de tu satisfactorio menú, si no estás o no te buscan si no te precisan ¡marcan su ausencia!

Esos que te pierden horas, días escuchando sus comparecencias, sus lamentos, hasta que te dejan sin energía ni tiempo para atenderte. Recuerda que la amistad es compartida no obligatoria, si das sin recibir, si escuchas sin poder contar, si ríes con ganas de llorar y no hay nadie para tu tristeza calmar… ¡estás mejor solo!

Ese está más solo que tú, ya que tú aprendes a entender que solo tú te puedes curar, que solo en ti podrás siempre confiar y antes que tarde ¡la Paz y el amor en tu camino llegarán! No temas la soledad de tu paz, teme al amigo interesado, ¡ese solo desgracia te traerá!

Por S.R.

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